La gran familia española

Vaya por delante que desde que me enteré de que la forma en que se subvenciona el cine español llevó a Víctor Erice a retirarse mientras que los amenábar y los almodóvar reciben todo tipo de facilidades, la lucha por ''el cine español'' no es mi lucha. Ayer, sin embargo, parados frente a la taquilla y viendo que la cartelera sólo nos dejaba elegir entre Justin y la espada del valor y La gran familia española, tuvimos que decantarnos por la última y, bueno, no salió del todo mal el experimento.

Del director, Daniel Sánchez Arévalo, no había visto nada (algo que, sin duda, tendré que solucionar), pero el trailer me había llamado la atención, parecía que tenía su gracia. La historia, con algunos flashback, transcurre en el tiempo que dura un partido de fútbol con prórroga, concretamente la final del mundial de Sudáfrica. En este tiempo hay una boda entre dos adolescentes que va y viene y muchos líos de familia. Aunque al principio no te terminas de situar en la película, probablemente porque las transiciones no son a las que estamos habituados, en el momento en que logra arrancar te ves metida de lleno. Y es que la gran familia consigue parecer eso, una familia sin demasiadas tonterías. Hay una frase, que no recuerdo del todo bien, que viene a decir que sí, que son una familia rara de narices, pero porque si no lo fueran, si no tuvieran sus locuras, ya no serían una familia.

Los actores son también un punto a favor. Los jóvenes tal vez cojean algo más, pero el resto sacan adelante unos personajes de carácter muy concreto sin caer en lo paródico. Antonio de la Torre está brutal como el hermano depresivo y sobremedicado, siempre al margen y sin enterarse de nada y Roberto Álamo (una sorpresa después de haberle visto en Águila Roja), si bien puede ser un poco excesivo, acaba cuadrando y haciendo un buen papel.


La imagen, por su parte, es muy cuidada; tiene algunas escenas conscientemente cinematográficas que, sin embargo, no chirrían. Como tampoco chirría el tono unas veces dramático y tierno, que no ñoño, y otras cómico hasta la carcajada.

En resumidas cuentas, ha sido una sorpresa agradable. Es posible que no pase a la historia, su temática y el tratamiento de la misma no tienen un gran compromiso y estéticamente tampoco nos cuenta nada nuevo. Pero tampoco veo por qué hay que pedirle esto a algo que no lo está pretendiendo; como el producto que es y que vende resulta, sin duda, más que notable.

Belle & Sebastian - I Want The World To Stop



I want the world to stop (I want the world to stop)
Give me the morning (give me the understanding)
I want the world to stop (I want the world to stop)
Give me the morning, give me the afternoon
The night, the night



Let me step out of my shell
I'm wrapped in sheets of milky winter disorder
Let me feel the air again, the talk of friends
The mind of someone my equal

I want the world to stop…

Tinseltown has followed me from Tinseltown to
Grey adorable city by the docks
Girls will walk in moving air the sun hangs low the girls don't care
As they paint themselves at dusk.

I want the world to stop…

Towns' and cities' populations up and grow
The workers move to the suburbs
In between I watch and go
I run along side rush hour traffic a prayer for every car

I want the world to stop…

I want to write a message to you
Everyday at 10 o clock in the evening
Yellow pearl my city is
This is your art this is your Balzac your Brookside and your Bach


La mujer de púrpura, de Jeanette Winterson


 El tema de las brujas es algo que siempre me ha interesado (de una forma muy superficial, debo admitir), así que cuando descubrí este libro supe que tenía que leerlo. A eso, claro, se sumaba la portada, que sin ser nada del otro mundo me encantó.

 La historia es relativamente sencilla. Una mujer, Alice Nutter, enfrentada a una acusación por brujería. En torno a este argumento se nos irán presentando una serie de personajes con diversos intereses; desde aquellos que están más ligados a la corona y pretenden usar estas acusaciones como medio para terminar con el papismo a través de chantajes hasta aquellos que, sencillamente, creen en estas acusaciones y quieren acabar con los peligros de la brujería o que fingen creerlas para emprender sus vendettas particulares. Es quizás este último grupo el más interesante al permitirnos ver, a través de ellos, la problemática de la mujer independiente y al margen de lo socialmente aceptado en tiempos de Jacobo I.

 Personalmente, esperaba algo más del libro. Como ya he dicho, a lo largo del libro hay un desfile (incesante) de personajes. Esto, en un libro no demasiado largo (192 páginas) se acaba convirtiendo en un problema. Al final, las personalidades quedan sin delimitar y ni siquiera llegamos a comprender del todo los motivos de la protagonista. Algún personaje, como Potts, nos deja ver momentos realmente brillantes y, sin embargo, nunca termina de estar totalmente formado o explotado. La conclusión es que, terminado el libro, sólo nos queda en la cabeza una amalgama de personajes. Por otra parte, la mezcla de hechos históricos e historia sobrenatural, que podría haber sido muy efectiva, no termina de cuajar y de nuevo me temo que es debido a la excesiva condensación.

 Pero como no todo va a ser malo, la ambientación es realmente buena. Podemos sentir sin dificultad el frío, la suciedad, la miseria, la enfermedad y la niebla. Además, la alternancia de puntos de vista es efectiva y dinámica, por no decir lo mucho que se agradece salir de los esquemas típicos tradicionales.

 No es un libro que así a priori recomendaría salvo si hay un especial interés en la temática. Sin embargo, no doy por perdida a la autora, me gusta su forma de escribir y, tal vez, encuentre otro libro (dicen que su primera novela es de lo mejor) en el que termine de rematar.